domingo, 30 de marzo de 2008

Piel bella a los 40

PIEL BELLA Y SALUDABLE... ¡A LOS 40!

A partir de la cuarta década de vida es inevitable que la piel pierda brillo, firmeza y suavidad, dando lugar a la aparición de arrugas e imperfecciones. Por suerte no todo está perdido: hay formas de ganarle la partida al tiempo y de reducir los síntomas y daños del envejecimiento.

Podemos decir que la dermis (capa que se encuentra debajo de la superficie cutánea o epidermis) pierde con la edad un 20% de su espesor, ocasionando mayor propensión a las arrugas y líneas de expresión; también disminuye la producción de grasa o sebo, por lo que aumenta la sequedad, a la vez de que se pierde la resistencia contra los rayos ultravioleta del Sol por la pérdida de melanocitos (células generadoras de pigmento).



Las glándulas de sudor reducen su número, de modo que el control de la temperatura es menos efectivo; asimismo, la capacidad de contrarrestar infecciones y regenerar tejidos es menor, y los vasos sanguíneos se vuelven frágiles, por lo que se pueden romper con facilidad y dar lugar a moratones.

No obstante este panorama, y aunque el paso de los años es inevitable, algunos expertos calculan que hasta 80% de los signos de envejecimiento no se deben al paso del tiempo, sino al estilo de vida.

En efecto, la piel refleja si nos hemos protegido o no al tomar el Sol o si nuestra alimentación aporta suficiente cantidad de vitaminas, minerales y proteínas; también muestra el empeño que hemos tenido al beber suficiente agua diariamente o practicar ejercicio de manera regular, o bien, si manejamos adecuadamente la tensión emocional o abusamos de sustancias tóxicas contenidas en bebidas alcohólicas y tabaco (la nicotina daña el colágeno, que da firmeza a los tejidos).

Aliadas indispensables
A pesar de que las primeras arrugas aparecen desde los 30 años, aproximadamente, a partir de los 40 la piel empieza a resecarse y a perder firmeza. Para evitar este problema es imprescindible que desde la cuarta década de vida o poco antes se utilicen cremas humectantes, regeneradoras y reafirmantes todos los días.

Un buen punto de partida para saber qué producto elegir entre la amplia variedad que encontramos en el mercado es acudir al dermatólogo o cosmetólogo para que determine cuál es el tipo específico de piel que se posé (seca, grasa, mixta o normal), ya que de ello depende el tipo de cuidados en que debe hacerse énfasis.

Una vez que se cuente con esta información resulta más sencillo determinar qué productos le ayudarán, mismos que pueden contener uno o más de estos elementos:

* Coenzima Q-10. Capaz de reducir la profundidad de las arrugas.
* Vitaminas C y E. Antioxidantes que bloquean los radicales libres y reafirman los tejidos.
* Retinol (vitamina A). Frena o atenúa las líneas de expresión. También mejora la producción de colágeno y combate la sequedad.
* Pantenol (vitamina B5). Aumenta el nivel de humedad en la piel, es antiinflamatorio y proporciona elasticidad y suavidad.
* Isoflavonas. Son hormonas vegetales extraídas de la soja con propiedades nutritivas, hidratantes,y antioxidantes.

Otros compuestos que han mostrado eficacia en el cuidado de la piel madura son:

* Té verde y blanco. Han mostrado efectividad en la lucha contra los radicales libres.
* Levadura de cerveza. Es rico en vitamina B, minerales y aminoácidos, por lo que resulta adecuado para el cuidado de piel, cabello y uñas.
* Aceite de onagra. De la semilla de esta planta se obtienen ácidos grasos esenciales (linoleico y g-linoleico), excelentes hidratantes que previenen la aparición de arrugas y proporcionan elasticidad a la piel.
* Alfahidroxiácidos (AHA). Estimulan la producción de colágeno y elastina.

Otros elementos de origen vegetal con función renovadora:gingko biloba, ginseng, lavanda y romero, aloe vera (sábila), manzanilla y cítricos.

Debemos siempre recordar la importancia de aplicar correctamente el tratamiento elegido, y nunca está de más comentar que el cuidado de la piel no depende sólo de la aplicación de tratamientos, sino que requiere otras medidas de atención igualmente importantes:

* Evitar la exposición excesiva al Sol.
* Regular el uso del aire acondicionado o calefacción, ya que resecan la piel.
* Eliminar o reducir el consumo de tabaco.
* Alimentarse de forma equilibrada, a fin de lograr un adecuado aporte de nutrientes que benefician a la piel.
* Practicar de forma regular ejercicio.
Realizar alguna práctica de relajación y dormir adecuadamente.
* Consumir de agua en cantidad suficiente.
* Retirar el maquillaje antes de dormir, a fin de eliminar impurezas.

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